El tobogán

Playa de El Morche (Torrox). Foto by Emmanuel Guerra
Playa de El Morche (Torrox). Foto by Emmanuel Guerra

Tobogán. Del ingl. toboggan.1.m.

Rampa deslizante, generalmente con bordes, por la que las personas, sentadas o tendidas, se dejan resbalar por diversión.

Parece que ha llegado el momento de subir los peldaños de nuevo, esos que llevan hasta lo más alto del tobogán y asumir el reto.

Veréis, desde hace algunos días estoy revisando lo que Alfonso Alcántara (@yoriento) en #Superprofesional llama el #Supermétodo, en este caso, el que me establecí para mi proyecto profesional.

Para @yoriento, el #Supermétodo para que sea realmente un superpoder debe incluir: los principios y técnicas de motivación, toma de decisiones, planificación, productividad, evaluación, consecución de logros y gestión de fracasos.

Así que, motivado y en plena evaluación, me he hecho tres preguntas en relación a mi blog (me he hecho muchas más, pero no quiero aburriros jeje):

Las primeras, que utilizamos mucho en gestión de la calidad y mejora, son ¿estás alcanzando los hitos planificados?  y ¿qué te dicen los indicadores?

Y la tercera, más relacionada con el mundo del coaching, es ¿qué deberías estar haciendo ahora?

Total, la respuesta a las primeras han sido obvias: NO. ¡¿Y ahora qué?!

En el “error” siempre puedes encontrar r-EVOLUCIÓN.

Pues nada. Oye, lo mejor que tienen las no conformidades es que te permiten observar, estudiar posibilidades para ver qué puedes hacer  y dar un paso a la izquierda o a la derecha, dependiendo de las preferencias de cada cual, para moverte y poner el foco en tu objetivo. En definitiva, en la redefinición siempre hay un aprendizaje inesperado que puede ser bienvenido.

Dicho de otra forma, puesto que no siempre tenemos la razón, es mejor no tener miedo a la evaluación y ver en ella nuevas perspectivas que nos pueden proporcionar el mejorar. En el “error” siempre puedes encontrar r-EVOLUCIÓN.

Llegados a este punto, seguro que te has dado cuenta de que aún no he respondido a eso de ¿qué debería estar haciendo ahora? Voy a ello.

Unido a la evaluación, esta semana me han sucedido dos cosas extraordinarias en relación al hecho de continuar con mi blog o quitar la pestaña pertinente de mi web, y que me gustaría contaros.

La primera, tener una conversación con mi amigo David Barreda sobre toboganes y metas por cumplir (podrás entender ahora el título del post).

Hace algún tiempo, utilizando una foto muy similar a la de portada, le propuse un reto. En nuestra conversación nos acordamos del mismo, de cómo iba y del contra-reto que él me lanzó a mí. Nos hemos tenido que reír. Hablaré sólo de la parte que me toca.

  • – Oye, y lo del blog, ¿para cuándo?
  • – (Silencio. Me he quedado mudo, tiroriro tiroriro, como si conmigo no fuera)
  • – Mucho lo estás pensando…
  • – (Para mí me he dicho: – I tant, que dirían mis amigos en Catalunya) He pensado hasta en quitar la pestaña de la web.
  • – …por dios (o por lo que sea), no quites la pestaña tío, y ponte a ello. Uno a la semana, cuatro al mes ¡Venga &?*^@#!
  • – Tienes toda la razón, ¡y asumo el reto que me lanzas! (- Donde las dan, las toman. Me he dicho a mí mismo y me he reído de otra manera. Como cuando quieres de verdad hacer algo).

La segunda, encontrarme con el post Yo es que de las redes sociales paso de Elena Arnaiz. En este artículo, Elena pone en valor “la importancia de interactuar y compartir en redes sociales (esta es la esencia del 2.0) dejando ver tus valores, tus competencias profesionales, tus capacidades de comunicación, y tu actitud en definitiva”; y nos cuestiona sobre el ¿para qué? de nuestra presencia en las mismas.

  • – Para qué… para qué… para qué…

He pensado durante dos días, David y Elena “se compincharon” sin saberlo el pasado martes (muchas gracias a los dos), y me he dado cuenta de algo… sé cuál es el ¿para qué? de mantener el blog.

La respuesta estaba en la casilla “Canales” de mi canvas business: COMPARTIR en mi blog inquietudes, conocimiento, distintas formas de ver las cosas y poder crear así sinergias para aprender con y de los demás.

¡Tengo la respuesta a la última de las preguntas planteadas al principio! ¿Que qué hago ahora? Pues esto, esto mismo: escribir, que es algo que me gusta mucho desde siempre, en mi blog.

Y es que, ahora sí, estoy dispuesto y preparado para tirarme por el tobogán, para dejarme resbalar y volver a divertirme escribiendo y compartiendo. Así que, si te apetece y quieres… búscame los jueves, estaré encantado de encontrarme contigo en este parque que se acaba de reabrir 😉 ¡Nos vemos la semana que viene!


 

Por cierto, ¿cuál es el tobogán que te está esperando a tí? :)

6 thoughts on “El tobogán

  1. Me alegro compañero, me gusta leerte…me hace re-pensar lo mio y no acomodarme o re-acomodarme también….mil besos y abrazos.

    1. Muchas gracias, Regina. A veces perdemos de vista el “propósito”, el para qué. El remedio, observar y preguntarnos. Tomar consciencia y acción hacia el lugar que queremos. Un abrazo gigante! Emmanuel

    1. ¡Gracias, Montse! La vida está llena de toboganes. Este me recordó que, a veces, nuestros propósitos requieren de la subida de escalones, y que cuando subes y te (re)encuentras con ellos… Sólo queda lanzarse y disfrutar! Abrazo fuerte desde el sur.

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