No tengo ni idea

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“Ves cosas y dices, ¿por qué? Pero yo sueño cosas que nunca fueron y me digo, ¿por qué no? | George Bernard Shaw

  • Emmanuel, que no. Qué no quiero.
  • Pero hombre, Andrés, ¿cómo puedes decir eso? Todos lo somos, además es una oportunidad muy buena poder participar en un equipo multidisciplinar como ese…
  • No insistas, no soy creativo y las cosas que se me ocurren son un churro… si hasta mi jefe lo dice. Paso. No tengo ni idea de cómo me han elegido a mí… ¡Si yo no soy más que un “currito”!
  • A ver, tú que eres cocinitas, ¿qué harías si te doy un boniato, una cebolleta, un pimiento, un poco de cilantro y algo más que encuentres en tu nevera? ¿Me invitarías a almorzar un día?
  • Mmmm pues algo chulo se me ocurriría… pero, digo yo, ¿y todo esto qué tiene que ver con el puesto que me han ofrecido y mi nula creatividad?

Andrés no había caído pero los boniatos y la creatividad tenían que ver, y mucho. Sin darse cuenta estaba negando una habilidad, la de crear y desarrollar ideas, con la que todas y todos nacemos. Él también tenía y podía desarrollar su creatividad, como cuando echaba ratos disfrutando en la cocina.

¿Creatividad, y eso qué es?

Entiendo y me gusta definir la creatividad como la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, o crear asociaciones entre unas y otros, y que en muchas ocasiones nos llevan a soluciones disruptivas.

Es la puesta en marcha de nuestro ingenio para obtener hipótesis, tomar una decisión o crear algo nuevo.

La creatividad no es algo simple, que no quiere decir difícil, me refiero a que esta habilidad se manifiesta a través de un proceso que conlleva reflexión y análisis. Es la puesta en marcha de nuestro ingenio para obtener hipótesis, tomar una decisión o crear algo nuevo. Lo mejor es que cuando pasamos de la reflexión a la acción innovamos y producimos un cambio en nuestra realidad.

¿Es fácil dar rienda suelta a nuestra creatividad? ¿Qué frenaba a Andrés?

Muchas veces depende del contexto en el que nos encontremos y de nuestra predisposición para romper barreras mentales.

Para Juan Prego, socio director de ActitudCreativa y autor de Piensa como un genio, existen 10 factores que frenan nuestra creatividad en las organizaciones y que analizo contigo a continuación:

  1. El temor al fracaso: El miedo a cometer errores, y a asumirlos, puede ser un indicador de que no estamos preparados/as para crear algo nuevo.
  2. El castigo de los errores: Muchas veces, tanto en nuestra vida personal como profesional, ocultamos nuestros errores por miedo a lo que nos puedan decir o las consecuencias que puedan acarrear.
  3. El fomento de los departamentos estancos: Es como si nos quedáramos encerrados, entre paredes, por lo que las ideas no fluyen, los aprendizajes no se comparten y no nos responsabilizamos de las soluciones porque siempre hay otros a los que poder “culpar”.
  4. El predominio de la jerarquía: Dicho de otro modo, las ideas son juzgadas no por el talento sino por el puesto que se ocupa en la empresa o en el equipo.
  5. La competición frente a colaboración: Se fomenta todo el tiempo la competición en todos los ámbitos. No se promueve la cultura del ganar- ganar, del compartir para generar más y mejor entre todos y todas.
  6. El no predicar con el ejemplo: Los líderes que implementan las culturas innovadoras deben escuchar las “ideas locas”; ser los más creativos de la organización, convertirse en un referente a seguir.
  7. La indiferencia ante la cantidad de ideas: Se premia sólo a aquellas personas que generan la mejor idea y no se recompensa a las otras que también han invertido tiempo y esfuerzo en sus propuestas aún no siendo las elegidas.
  8. El valor de la crítica: En las organizaciones donde se limita la creatividad existen dos grupos de personas, los que generan las ideas y los que las juzgan. Y es necesario romper esta dualidad. Es más provechoso ser creativo al tiempo que se es crítico con las soluciones que se concretan.
  9. La anteposición de la tradición a las novedades: Las empresas y equipos que frenan la creatividad anteponen la tradición a la novedad. En ellos se escucha mucho eso de “Siempre se hizo así” o “¿Para qué vamos a cambiar?”
  10. La cultura: Por ejemplo, en los países latinos nos influyen mucho las relaciones; en función de si conocemos más o menos a la personas así valoraremos su idea.

¿Qué pasa cuando se superan estos frenos? ¿Cuáles son las ventajas?

Cuando existe una cultura organizacional que apoya la creatividad y la innovación:

  • Las ideas no se quedan en el cajón de ninguno de nuestros colaboradores.
  • Se promueve el aprendizaje individual y compartido, así como la cultura de la excelencia.
  • Conseguimos el desarrollo de iniciativas en las que se implican diferentes colectivos/ personas y un liderazgo comprometido con la generación de ideas disruptivas.
  • Propiciamos que las ideas se nutran las unas de las otras para hacerse más grandes.
  • Motivamos a las personas, que se sienten parte de un proyecto común.
  • Hacemos que se asuman responsabilidades.
  • Se establecen redes de colaboración interdepartamentales.
  • Descubrimos oportunidades con las que no contábamos.
  • Personas como Andrés, pierden el miedo y asumen el reto de ser parte del proyecto para deleitarnos con sus mejores ideas, con sus mejores recetas de creatividad.
  • Las ideas fluyen de forma distinta

Tanto es así que finalmente Andrés cambió de opinión, se vio como lo que es, un tío creativo y me invitó a almorzar…

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  • Un boniato asado.
  • Pimiento rojo y verde.
  • Cebolleta.
  • Kofta vegetal.
  • Cilantro.
  • Aceite, limón y sal.

¡Está claro, la creatividad es más que recomendable y saludable! 😉


 

¿Y tú, te consideras creativo/a? ¿Qué otros factores crees que pueden frenar la creatividad? ¿Se fomenta esta habilidad innata en tu organización? ¿Cuál es tu receta?

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