Septiembre

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Me encanta el mes de septiembre. Lo sé, lo sé. Y aún así, me encanta el mes de septiembre.

Para mí es como si fuera el lunes de la semana pero del año (También me siento muy cómodo los lunes. También lo sé. Y aún así, me gustan los lunes. Los martes ya no tanto, pero los lunes me chiflan).

El mes de septiembre es para mí un comienzo. Quizás porque mis padres son maestros y hemos vivido esta época como el inicio del curso escolar. Tanto es así que “este año” es de septiembre a septiembre y los propósitos de año nuevo en mi familia pues no se ponen en marcha en enero sino en el noveno mes del calendario.

Cuando no haces nada, haces mucho. Y puede ser que sea cuando más se crea y fluyan las ideas.

Septiembre es también como volver de un fantástico fin de semana de vacaciones. Por ejemplo, agosto para mí ha sido como un puente de “desconexión” para recargar pilas y pensar en otra frecuencia. También para hacer algunas cosas a las que les dedico menos tiempo en otras épocas del año, entre otras, eso que es “no hacer nada“.

Esto último de alguna manera no es verdad, porque no hacer nada es hacer mucho. Es cuando más se crea y fluyen las ideas. La mente está tan serena que encuentra un momento especial para sus cosas. Nos pasa a todos, a ella también 😉

Las ideas van y vienen, se piensa en muchas cosas que hemos hecho hasta entonces, se las olvida, se las trae y se las lleva; entre cañas de cerveza fresquita y tapillas de boquerones en vinagre aparecen nuevas posibilidades. Tengo un amigo que dice que él es más creativo entorno a una tapa de tortilla de papas, cada uno tiene su receta.

Tener un propósito es necesario, sin embargo no es suficiente.

En septiembre todo está como renovado. Todos los propósitos están ahí, latentes, recién llegados de la playa o del campo, o de destinos singulares.

¿Y cómo mantenemos esa energía? ¿Cómo hacemos para que nuestros propósitos no caigan en el olvido o se los lleve una ola de levante cual castillo de arena a la orilla del mar?

David Barreda en ¿Es suficiente tener un propósito para conseguir lo que quieres? lo tiene claro. Tener un propósito es necesario, sin embargo no es suficiente.

Como David, pienso que los propósitos nos orientan pero no nos conducen por sí mismos. Somos nosotros quienes tenemos que tomar la iniciativa y ponernos en movimiento. Alcanzar nuestras metas requiere de esfuerzo, autodisciplina y un plan de acción.

Si ponerte en marcha te cuesta trabajo:

  • Pregúntate ¿qué quieres conseguir exactamente? ¿Cuál es tu propósito real? Puedes visualizarlo ¿Cómo es?
  • Define objetivos asequibles, fáciles de conseguir. Esto te va a motivar y poco a poco podrás crear un hábito.
  • Concreta acciones específicas, medibles, alcanzables, realistas, acotadas en el tiempo.
  • Piensa en lo que va a suponer conseguir esa meta para tí y cómo va a repercutir en tu entorno ¿Cómo te ves? ¿Cómo te vas a sentir?
  • Y si en algún momento piensas que la montaña que subes parece cada vez más imponente, persevera, es que la cima está cada vez más cerca.

Me encanta mi mes de septiembre porque vuelvo a compartir con vosotros/as a través de este rincón de escritura, porque está lleno de nuevos retos que poco a poco os iré contando, porque retomo con energía los que ya estaban en marcha en compañía de personas increíbles, porque se inicia un nuevo curso escolar lleno de aprendizaje.


¿Cuáles son tus propósitos? ¿Cómo los afrontas? ¿Comienza para ti tu mes de septiembre?

4 thoughts on “Septiembre

    1. Muchas gracias, Vero, por compartir tu opinión. Cada persona encuentra su momento. Y efectivamente, si tienes pasión por lo que haces todos los días pueden ser lunes Abrazo grande.

    1. Muchísimas gracias, Alba, por tu comentario. Totalmente de acuerdo y en la misma sintonía. Es importante fijarse una fecha de comienzo, de inicio de retos, tanto como una fecha de cumplimiento. Me gusta mucho el comienzo del curso escolar Un abrazo grande!

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